
Por: Claudia Requena
Empiezan a sonar las primeras notas y, sin más, nuestra mente se empieza a inundar de frases y momentos hilados a través de la imaginación. Con solo algunos acordes aparecen experiencias que erizan la piel y otras que nos sacan una una sencilla sonrisa o una carcajada. Como el mejor libro que disfrutamos cuando nos inundamos en la lectura al sentarnos en casa o fuera de ella, el escuchar una canción nos puede hacer el día.
La relación entre la música y la comunicación ha sido siempre estrecha, casi una simbiosis que se alimenta con cada nueva creación.









