El viaje y la literatura, dos viejos conocidos

En el hemisferio sur ya llevamos un mes y unos días de caluroso verano, lo que se traduce, muchas veces, en días donde el descanso, el ocio y las aventuras dejan de ser privilegios y se convierten en prioridad. Por eso mismo, y porque muchos de ustedes están pensando en destinos nuevos para conocer (o ya están instalados en ellos), les vengo hablar del bello vínculo que existe entre la literatura y el viaje, para que su descanso esté acompañado de buena compañía.

¿Viaje=lectura?

La primera relación que existe es que para muchos estar unos días en el campo, en la playa o en la montaña no son lo mismo sin ese libro que quisimos leer durante el año pero que no nos dio el tiempo; o acabar ese libro que abandonamos a la mitad porque no tuvimos la oportunidad de terminarlo; o también, recoger ese libro que han recomendado amigos o que te han regalado para una ocasión y para el cual aún no has encontrado el espacio ideal  Si bien este vínculo para algunos puede parecer un poco extraño por el tráfago propio del os viajes, para otros se convierte en la excusa ideal para disfrutar de la lectura.

Ahora bien, el deseo de leer en el momento en que estás disfrutando de alguna aventura no solo nace de la necesidad misma de la lectura, sino que también aparece como una corazonada latente. Por ejemplo, cuando vas a un lugar desconocido siempre se lee sobre dicho lugar para sacarle provecho; o, cuando llegas de vuelta de un viaje, siempre quedas con las ganas de conocer más sobre ese destino, por lo que comienzas a buscar, frenéticamente, libros que te acerquen a ese lugar nuevo que descubriste, ya no como turista, sino como un viajero que desea aprehender y aprender todo sobre el lugar que visitó.

En mi caso, realizo ambas acciones: reviso información antes de visitar el lugar y cuando regreso, busco toda la literatura posible de autores que hayan nacido en ese lugar o libros que hablen del espacio geográfico que visité. Hoy en día, existen algunas explicaciones frente a este mágico hecho, pero debo decirles que la relación entre la literatura y el viaje es tan antigua como la curiosidad humana.

El viaje, uno de los grandes temas en la literatura

Tal como indica el título de este apartado, el viaje ha sido un tema bastante abordado por la literatura desde épocas remotas. Y tal como podrán imaginarse, el viaje no solamente puede ser físico, como muestran títulos como Martín Rivas de Alberto Blest Gana, Los detectives salvajes de Roberto Bolaño o Por tierras de Portugal y de España de Miguel de Unamuno, sino que también puede ser interior, ese que muchos buscamos y poco obtienen.

Así,el viaje interior se presenta como una autoreflexión que pueden hacer uno o más personajes respecto a su vida, conflictos, cuestionamientos y/o acciones. Algunos ejemplos pueden ser Demian de Hermann Hesse o Siddartha, del mismo autor.

Otro tipo de viaje que se puede identificar es el viaje mítico, cuyo representantes son las epopeyas como La Odisea y La Eneida. En este tipo de viajes se reconoce una estructura fija: se identifica al héroe, quien debe, de manera inesperada, realizar un viaje que trae consigo muchos peligros, pero en el caso de lograr sortearlos, podrá obtener su recompensa. Durante este viaje recibe la ayuda de seres sobrenaturales que le permiten cumplir su objetivo y gracias a los cuales puede volver a su hogar.

También está el viaje onírico, donde los sueños son los protagonistas, quebrándose los parámetros de la realidad. Un ejemplo claro es La Amortajada, de María Luisa Bombal.

Otro es el viaje a los infiernos, un tipo de viaje bastante explícito que se refiere a esa necesidad de trascendencia que tiene el hombre, donde se contempla la búsqueda de la vida después de la muerte. Un clásico ejemplo es La Divina Comedia de Dante Alighieri.

Caso aparte son los diarios o crónicas de viaje, que si bien no conforman una literatura tan requerida por los lectores contemporáneos, en su momento fue un referente clave para conocer las perspectivas de distintos viajeros. Estos daban a conocer aspectos de cómo vivían las comunidades, tradiciones y culturas desconocidas con su propio estilo.

Algunas recomendaciones

Si tienes ganas de emprender el vuelo a través de las letras y no sabes por dónde partir, te recomiendo algunos títulos:

  • El Tao del viajero de Paul Theroux: un título que recoge extractos de diversos autores que se han definido como trotamundos, combinados con reflexiones del mismo autor.
  • La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne: esta icónica novela relata la travesía de Phileas Fogg, quien en ferrocarril y barco recorre todos los países que en algún momento pertenecieron al Imperio Británico, como Bombay, Shangai y EEUU.
  • El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad: ambientado en África, esta novela narra la travesía del marinero Charlie Marlow, que comienza en Londres. Se cree que el autor se inspiró tras su paso por el Congo.
  • En el camino de Jack Kerouac: esta novela está basada en un viaje del autor  que realizó junto a sus amigos por Estados Unidos y México, a través de la mítica ruta 66. El clásico de la generación beat.

Ahora bien, si te gustan aquellos libros best seller o que tiene su versión cinematográfica, te recomiendo (sin spoilers):

  • Hacia rutas salvajes de Jon Krakauer: el libro en el que se basó la afamada película Into the Wild. Cuenta la aventura de Chris McCandless, un joven veinteañero que deja su vida atrás para recorrer Alaska.
  • Come, reza, ama de Elizabeth Gilbert: esta novela autobiográfica muestra la vida de la autora, quien, después de su divorcio, emprende un viaje para encontrarse consigo misma.
  • La vida de Pi de Yann Martel: este libro, ambientado en la India, cuenta la historia de un dueño de zoo que se se traslada con su familia hacia Canadá con todos sus animales en búsqueda de una vida mejor.
  • Salvaje de Cheryl Strayed: tras múltiples pérdidas en su vida, una mujer emprende un viaje por las Cumbres del Pacífico, una ruta de senderismo que recorre toda la costa oeste de EEUU.

Sea o no la literatura de viaje tu género escogido para adquirir un libro veraniego, te invito a que aproveches el tiempo libre y te refresques con una agradable lectura. Las opciones son muchas.

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