La difícil tarea de componer

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La espiral de Fibonacci

Hace poco alguien me dijo campante: “Pero qué fácil diseñar libros, ¡son todas las páginas iguales!”, por lo que creo que es necesario hablar un poco de qué se trata la composición en el diseño editorial.

En diseño nos referimos a componer como la acción de ordenar y disponer varios elementos en un determinado espacio de manera armónica, formando a partir de este conjunto una sola gran pieza capaz de comunicar algo: en muchos casos, un libro, ya sea físico o electrónico (eBook). En el primer caso puede darse en espacios planos o en espacios volumétricos, según sea la especialidad de diseño en la que se esté trabajando.

La mayor complejidad está en saber definir e identificar las distintas características de cada uno de los elementos que tengamos pensado usar, y cómo serán recibidos por un usuario, cliente, o lector, según sea el caso. ¿A qué nos referimos con esto?

Por ejemplo, un elemento cualquiera tiene un color, un tamaño y una forma, entre otras cosas que podemos mencionar. Cada una de estas características nos permitirá jerarquizar y diferenciar entre uno y el siguiente o el anterior. Dar importancia o sutileza, que se vea urgente o relajado, comunicar algo transversal. Esta es una etapa de diseño, una idea que aún no se lleva al papel (o al formato final en un eBook).

Estos son algunos de los elementos a tener en cuenta:

Color: Son importantísimos y siempre comunican algo. Puede generar un punto de atención usando un color fuerte, o el contraste de dos tonos
Tamaño: Permite jerarquizar. Esto es fácil de entender si vemos el orden usual en las noticias de un periódico, con el titular, la bajada, y el cuerpo. Funciona con todos los elementos; no solo con el texto.
Forma: Las formas pueden dirigir la atención hacia algún punto, como con una flecha por ejemplo, dar o estabilidad si se trata de una línea recta y plana.

Cuando se tienen todos estos elementos bien clasificados, ya se puede empezar a situar en el formato elegido, e ir probando cómo interactúan realmente. Así lograremos que no todas las partes de un proyecto sean iguales y la originalidad estribe, por ejemplo, en detalles que los expertos son capaces de identificar.

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¿Cómo funciona la composición al diseñar un libro?

En el caso de los libros, todo este proceso se ve desde una perspectiva particular. En un libro tradicional, tenemos dos superficies a diseñar: una tapa o cubierta y el interior del libro. Cada uno de estos requiere sus propios elementos, pero ambos deben compartir el mismo concepto, solo que expuesto de distinta formas según su funcionalidad.

La cubierta quiere mostrar de qué trata la obra de manera sucinta, sin contar demasiado, y el interior tiene que contar la historia de manera eficiente. pero sin descuidar su concepto.

Por lo tanto, lo primero es definir la idea o concepto a comunicar. Según cómo esté conformado el equipo o cómo sea su funcionamiento y dinámica de trabajo, esta puede ser tarea del diseñador o de un director de arte.

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Hay muchas cubiertas, y algunas tienen diseños y colores tan distintos que por sí solas pueden decorar incluso la página de inicio de un sitio web sobre reseñas, por dar un ejemplo.

La cubierta se hace utilizando una manera de componer más o menos tradicional. Se sitúan los elementos según los criterios que ya fueron dados anteriormente, funcionando como una pieza gráfica única.

En el interior, en cambio, se deben llevar a cabo un par de pasos específicos en lo que a diseño editorial se refiere. Las páginas maestras son una de estas fases, pero,  ¿qué son? Es un modelo de página que se usará a modo de plantilla en todo el libro para no tener la necesidad de ir componiendo una a una, optimizando la velocidad y pulcritud del trabajo.

Se pueden tener varias páginas maestras para las distintas páginas que se requieran, como las portadillas, las páginas de lectura, el índice, etc. Esto es fundamental a la hora de componer, ya que permite la homogeneidad del libro. Si bien la composición es más limitada, ya que solo es texto, sí se pueden variar los tamaños de los cuerpos de texto, los folios, los títulos y los blancos.

Para finalizar, un consejo: es útil usar la totalidad de las ayudas disponibles, como grillas, columnas, proporción áurea etc., todo pensando siempre en el resultado que se espera. No hay una composición única ideal, pero es importante estar al tanto de lo que esté haciendo el diseñador con tu contenido si has contratado servicios de diseño. Pero sí referencias que se pueden tomar en cuenta.

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