«Microplástico», la palabra del 2018 elegida por la Fundéu

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Los finales de año y comienzos del siguiente son tiempo de reflexión para echar la vista atrás y hacer una evaluación sobre cómo se nos ha dado el año. Lo recordamos y lo valoramos, y a veces pensamos ya en el siguiente.

Pues bien, el ámbito lingüístico también toma parte en esta hazaña y en los últimos años algunos organismos en pro de la lengua anuncian la palabra que representa al mismo, la ya conocida palabra del año. Así es tal el interés que ha suscitado en los últimos años, que se ha convertido en todo un fenómeno lingüístico propio de los últimos días de cada año y que abunda en los hilos informativos lingüísticos de las redes sociales.

De modo que en Vuelo Ártico queremos dedicar la primera entrada de este 2019 a este acontecimiento.

Fenómeno palabra del año

Decíamos que son varios los organismos que fomentan este fenómeno y en España la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), fundación promovida por la Agencia EFE y BBVA y asesorada por la RAE, es una de ellas. Esta trata de impulsar el uso correcto del español en sus usuarios y medios de comunicación. Desde 2013 elige anualmente doce candidatas de entre los más de doscientes términos tratados en sus recomendaciones diarias sobre el uso del idioma y lanzados a Internet.

¿Los requisitos? Esa docena de palabras debe haber estado presente de algún modo en la sociedad y en los medios de comunicación, así como haber suscitado su interés lingüístico tanto al usuario de a pie y a los amantes de la lengua, como a todos aquellos que la trabajan diariamente. Hablamos de nuevas formaciones de palabras, adaptaciones de anglicismos o siglas, entre otras, y sin duda son palabras que en este caso en concreto se han tratado en la Fundéu, aunque su uso no ha tenido por que ser abundante entre el público.

La protagonista del 2018

Y teniendo todo esto en cuenta, las doce palabras finalistas de 2018 fueron términos que trataron muchos temas diferentes, de actualidad, política, aunque en menor cantidad que en años previos, medioambientales, sociales y hasta deportivos, como vemos a continuación:

  • Arancel (y no tarifa, que es el término que coloquialmente se ha utilizado para traducir el término inglés tariff en todo lo relacionado con el comercio aduanero);
  • Nacionalpopulismo (que escrita en una única palabra es mejor opción que el ya oído anglicismo alt-right);
  • Microplástico (escrita también en una sola palabra sin guion entre el prefijo y la raíz);
  • Hibridar (que hace referencia a la acción de ‘producir híbridos’, la cual siempre es más correcto que hibridizar);
  • VAR (sigla para videoarbitraje, también en una sola palabra y sin tilde);
  • Procrastinar (y no procastinar para referirnos a la acción de aplazar algo);
  • Mena (o la sigla MENA, que proviene de ‘menor extranjero no acompañado’);
  • Los nadie (o los nadies, para hablar de las personas que parecen no existir para el resto de la sociedad);
  • Micromachismo (escrita también sin espacio ni guion entre prefijo y sustantivo, la ual hace referencia a ciertos comportamientos cotidianos con las que la autoridad masculina sale a relucir);
  • Descarbonizar (término correcto para referirse al hecho de reducir las emisiones de carbono);
  • Dataísmo (entrada que no necesita ser destacada en su escritura en cursiva o entre comillas);
  • Sobreturismo (neologismo para sustituir a la voz inglesa overtourism).

Finalmente, después de aporofobia en 2017, populismo en 2016, refugiado en 2015, selfi en 2014 y escrache en 2013, este 2018 nos trae microplástico como palabra del año. La Fundéu nos explica que «los microplásticos son pequeños fragmentos de plástico (menores de cinco milímetros) que o bien se fabricaron ya con ese tamaño para ser empleados en productos de limpieza o higiene, o bien se han fragmentado de un plástico mayor (bolsas de la compra, envases de todo tipo…) durante su proceso de descomposición».

En este caso, además de cumplir todas las características requeridas, alecciona al público recordando la importancia de la conservación de nuestro medioambiente. En cierta forma, incluso, resulta una elección reivindicativa que sirve para que comprendamos la enormidad y gravedad del problema y dejemos de alimentar a nuestros océanos con plásticos, problema que nosotros, y solo nosotros hemos originado.

Y en  Europa…

Como decíamos al comienzo, no solo esta fundación se preocupa de buscar su palabra del año. Otras organizaciones, como los diccionarios Oxford y Cambridge, se suman a esta acción.

Sin embargo, varía el proceso de elección entre todas ellas. Oxford, por un lado, tiene en cuenta el estado de ánimo o las preocupaciones tratadas a lo largo del año que pueden tener relevancia a largo plazo para llegar a ser un término culturalmente significativo. En 2018, fue toxic («tóxico» en español) la palabra que cumpliría todos estos requisitos.

Cambridge, por otro lado, escogió nomophobia («nomofobia» en español) por votación pública. La institución invita a todos sus seguidores de las redes sociales a elegir entre 4 términos (nomophobia, gender gap, no-platforming y ecocide, candidatas para este 2018), resultando ella como la más votada como palabra del año.

Esperaremos pues al próximo mes de diciembre para conocer qué nos trae el 2019 mientras que tratamos de utilizar correctamente las que este 2018 nos ha dejado.

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