
En la industria de los libros y la literatura se habla mucho de la inspiración, pero poco de los alicientes con los que cuenta un escritor o una escritora cuando se trata de publicar. El incentivo para algunos es sencillamente dejar huella, que su nombre no pase al olvido. En otros es la fama, y no hay nada de malo en ello. ¿Por qué si otros tipos de artistas gozan de ella alguien que escribe libros no puede acceder a su gusto?
Con todo, hacerse un hueco sigue siendo difícil, ya sea si se trata de autopublicar o de publicar de manera tradicional, ya sea en un grupo editorial o en editoriales independientes o emergentes. Es normal ver a autores y autoras que, decepcionados, han intentado abrirse paso pero su libro sigue estando entre los menos vendidos, un ranking en el que ninguno quiere figurar. Pero lo peor que puede pasar no es que no te compren, sino que no te lean en absoluto.
Como es natural, las cosas deben hacerse poco a poco, y una de estas primeras acciones puede ser postular a concursos literarios.












