Anthony Bourdain, el autor más allá del chef punk

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¿Chef punk? Sí, este calificativo no es casual: Anthony Bourdain, hijo de un ejecutivo de Columbia Records, vivenció en carne propia la aparición en la escena musical de The Ramones y Talking Heads y compartió experiencias musicales y gastronómicas con el legendario Iggy Pop y  Josh Homme, vocalista de Queen of the Stones Age.

Pero no solo su vínculo con la música lo hacen merecedor del carácter punk, sino que también sus ideas en torno a la alta y tradicional cocina francesa.

La intrépida función de los agentes literarios

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Carmen Balcells, la responsable del Boom Latinoamericano

Si se lee literatura o sobre ella, es muy probable escuchar los nombres, hoy rimbombantes, de Carmen Balcells o Guillermo Schavelzon, o de sus agencias. A pesar de ello, no muchos conocen los rumbos que estas personas han tomado dentro de la literatura hispanoamericana.

Hoy, a ambos se les reconoce como importantes agentes literarios que vinieron a revolucionar la industria editorial; la narrativa en castellano o el Boom Latinoamericano las podemos vincular fácilmente con aquellos nombres.

Ahora conoceremos más sobre profesionales de las letras, que, sin ser escritores, han tomando un rol protagónico en el mundo del libro.

El efecto Zeigarnik y la literatura sin terminar

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El médico me dice que los sujetos de la experiencia Zeigarnik debían efectuar una serie de tareas sucesivas de naturaleza diversa; enigmas, problemas de aritmética, tareas manuales y que la mitad de estas tareas eran interrumpidas antes de que los sujetos tuvieran oportunidad de terminarlas y que eran precisamente las tareas interrumpidas las que los sujetos evocaban después con más fuerza, mientras que las demás se perdían a menudo sin dejar huella en la memoria. El médico dice que el efecto Zeigarnik se centra en las motivaciones de terminación. El médico dice que la evocación de las tareas interrumpidas es sin ninguna duda mejor que la de las tareas terminadas.
El médico dice que las tensiones residuales favorecen la retención.
El médico no lo sabe, pero ahora parece seguro que es por culpa del efecto Zeigarnik por lo que, a pesar de todo, aún recuerdo tu nombre.

Tokio ya no nos quiere. Ray Loriga.

¿Recordamos con más intensidad aquellos sucesos de nuestra vida que se vieron interrumpidos? ¿No es verdad que cuando tenemos algo que acabar la urgencia de aquella tarea es capaz de sobrepasarnos? ¿Pasará lo mismo con aquellos escritores que nunca vieron publicadas sus obras o que, peor aun, nunca pusieron el último punto final?

Así como a veces recordamos más los libros que no leímos completamente, ¿son significativas las obras que nunca se terminaron? Es difícil e incluso poco intuitivo plantearlo. Pero haremos el intento.

La encuadernación como herramienta de comunicación

Como ya lo hemos dicho en otras oportunidades, cuando se tiene que diseñar un libro hay que considerar cada detalle. No se trata solo de estética. También hay que tomar decisiones importantes cuando toca el momento

En este ocasión nos dedicaremos a explicar un punto que a veces es pasado por alto y que sin embargo constituye uno de los pilares del diseño editorial y el difícil trabajo con las imprentas: nos referimos a la encuadernación.

El mito del lugar ideal para leer

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“Retrato de Baudelaire”, 1848, Gustave Courbet

¿Es tu casa el mejor lugar para leer? ¿O acaso tu sitio preferido es un parque o una playa? ¿Quizás nada de eso, sino que un autobús repleto de gente?

Sean libros físicos o eBooks, ficción o no ficción, hoy en día, y tal cual en épocas pasadas, uno de los aspectos fundamentales al leer es elegir el sitio en donde se llevará a cabo la tarea. Es algo transversal a esta vida rápida y a aquella en la Antigua Grecia en que los filósofos y poetas se paseaban por la polis buscando un buen lugar para iniciar una lectura.

La reivindicación de la mujer a través de la literatura

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Siendo mujeres, el 8 de marzo es una fecha que no pasa desapercibida para ninguna de nosotras. Sobre todo si creemos en la reivindicación de la mujer a través de la literatura y menos actualmente, donde estamos cada vez más empoderadas. En este día se llevarán a cabo diversas celebraciones y/o conmemoraciones, que van desde paros nacionales en ciudades europeas o marchas multitudinarias que se desarrollarán por las arterias céntricas de distintas ciudades hasta congregaciones de grupos musicales en los municipios donde las dueñas de casa son las protagonistas.

Más allá del término y de lo que se haga, la verdad es que históricamente este día no debiese ser celebrado, sino que conmemorado, puesto que la ONU lo declaró día internacional institucionalizado debido a las luchas que ha tenido que enfrentar el género para darse cabida en la sociedad y generar igualdad de condiciones.

Las mujeres del libro también paramos porque somos conscientes de nuestra verdadera estatura, como dice Dickinson. Pese a esta contextualización, no quiero fijarme netamente del rol de la mujer en la sociedad porque hay varias reflexiones circulando en la red en torno a esta temática. Lo que quiero mostrarles es la forma en que la mujer ha sido reivindicada (o no) a través de la literatura.

Dejar un libro a la mitad: ¿Atrevimiento o sensatez?

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Hace unos años, conocí una persona que decía terminar todo lo que empezaba: trabajos, hasta que la despidieran (nunca renunciar), relaciones, hasta que le dieran fin por ella (nunca romper por iniciativa propia), comida, hasta que no quedara nada en el plato. Ni siquiera el acto de terminar cada una de sus lecturas escapaba de este ideal que para ella era supremo.

No importaba si solo había leído el título en la portada y portadilla —aquella primera página que repite el título después de una hoja en blanco— o el texto de contratapa; daba igual si su primera aproximación solo había sido en términos de diseño. Ella debía empezar el libro que había terminado aunque en opinión de otros era una pérdida de tiempo lamentable.

“¿Y si mejora justo al final?”, me decía acongojada, defendiendo su punto. “Si mejorara al final y tomara la decisión de dejarlo, nunca me enteraría”. De cierta forma tenía razón y me estremecía pensar que se preguntaba lo mismo con cada comida y cada relación laboral o sentimental. Pero debía pagar un precio altísimo de esa pecunia moderna que llamamos tiempo.

Cómo trabajamos en Vuelo Ártico (Parte II)

Vuelo Ártico entrada Bienvenidos España Chile

En la entrega de la semana pasada hablamos cómo funciona el trabajo de Vuelo Ártico una vez que recibimos un documento. Para complementar, en esta oportunidad abordaremos uno de los procesos más complejos del mundo editorial: la retroalimentación que recibimos de parte del autor con el trabajo ya realizado y las decisiones finales que tomaremos en temas de contenido y aspectos de diseño.

Por último, analizaremos grosso modo el procedimiento definitivo de comprobación y control de calidad de la obra. Aquí nuestro proyecto continúa en la cadena de producción hasta la creación de un eBook o pasando directamente a imprenta, entre otros caminos.

El arte de dar título a un libro

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El mundo de los títulos es sorprendente y diverso: los hay largos, como esa novela de Gabriel García Márquez llamada La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1977), cuya adaptación al cine por suerte lo simplificó y lo dejó en Eréndira.

Y también los hay muy, muy largos, como el Libro del muy esforçado e inuencible Cauallero de la Fortuna propiamete llamado don claribalte q segu su verdadera interpretaciõ quiere dezir don Felix o bienauenturado nueuamete imprimido e venido aesta lengua castellana, el qual procede por nueuo e galan estilo de habla, de Fernández de Oviedo, militar español del siglo XV que dejó en herencia este título excesivo.

En el otro bando, algunos prefieren lo conciso, como el inglés Ian McEwan con títulos como Amsterdam (1998), Expiación (2001) o Sábado (2005), todos libros editados por Anagrama que hacen parecer a la recopilación de relatos del mismo autor, Primer amor, últimos ritos (1996), como un título realmente largo.

Ultravioleta, el color del 2018 que nos llevará a las estrellas

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Todos los años, Pantone, empresa reconocida por su sistema de identificación, comparación y comunicación del color para las artes gráficas, propone el color que será representativo para la temporada.

Esta elección nace de un estudio de diversos factores, tanto en el campo del diseño como en el social y económico, por lo que viene con una gran carga simbólica: las personas tienden a vestirlo más, las empresas a utilizarlo en logos y marcas corporativas y hasta las portadas de los libros y su diseño se ven influenciados.

Un color no es cualquier cosa y puede ser muchas a la vez. Veamos qué color se ha propuesto para este año que se va.