Errores y desaciertos comunes en el proceso de impresión

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Cuando escribes y publicas un libro y pasas meses o incluso años en este trabajo, recorriendo un proceso de edición profundo, cuidando cada falta o errata del texto, asegurándote de no dejar ninguna detalle de diseño a la vista, lo último que quieres es encontrar un error de impresión.

Puede ser fatal darte cuenta de que el error está presente en miles de copias ya distribuidas. Una auténtica pesadilla: errores repetidos una y otra vez o una imagen de baja calidad en miles de ejemplares, cuando tal vez tus libros ya estén en manos de lectores que en cualquier momento empezarán a sumergirse en tu creación.

Para que esto no te pase, daremos algunos consejos con el fin de disminuir las posibilidades de cometer errores comunes al imprimir. No son todos, por supuesto, pero una primera aproximación nunca está de más.

Selección

Primero, a la hora de elegir los recursos gráficos de tu publicación, hay que asegurarse siempre de usar material de alta calidad. En caso contrario, los elementos de esta se verán de manera defectuosa e insuficiente en el resultado final.

Así que si tienes pensado usar imágenes, ilustraciones, gráficos, etc., es conveniente tener a mano los archivos originales si es que dispones de ellos. De otro modo, es una buena opción usarlos en tamaños reducidos. En último caso, también sirve echar un ojo a bancos de imágenes gratuitos (como PexelsPixabay), con miles de recursos de libre uso.

Uso del color

Otro problema que sucede a menudo y que es necesario controlar es el del color en la impresión. En resumidas cuentas, existen distintos modos de color, lo cual será explicado de manera extensa en otro artículo.

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Por lo pronto, nos centramos en el modo CMYK, que es en base a cuatro tintas, y el RGB, pensado para pantallas con píxeles. Como es de suponer, hay que trabajar nuestros documentos a imprimir en el primer formato para no generar diferencias entre el color que quieres y lo que se imprime realmente, ya que con el segundo modo hay un número más limitado de tonos.

Envío de material

Con la selección de material completa, asegúrate de adjuntar y enviar a la imprenta todos los archivos necesarios que elegiste para formar parte de tu publicación. ¡No se puede imprimir un archivo que no fue enviado! Esto es un problema que ocurre siempre, y no solo con las imágenes, sino que también con las tipografías.

Aunque existen programas como InDesign que hacen un empaquetado automático, de todas maneras es mejor estar atentos y revisar que no falte nada.

Imprenta

Como consejo, si no cuentas con una asesoría que te ayude a elegir una imprenta, no te quedes con la primera a la que consultes. Pregunta y contrasta con muchas más, pide muestras de trabajos anteriores y presta atención al color, las tintas, tipo y calidad en el gramaje del papel, etc. Una vez la tengas elegida y hayas comenzado el proceso, solicita una muestra de tu propio libro o publicación antes de que salga de máquinas el tiraje final. Cualquier imprenta que se precie de serlo debería aceptar este requisito sin ningún problema.

Es importante asegurarse de que tu trabajo estará a cargo de trabajadores competentes que se han ganado tu confianza, sin olvidar por esto ser responsables a la hora de elegir los próximos caminos que tomará tu proyecto. Por eso, si tienes en cuenta estos pocos consejos, minimizarás los problemas que podrías llegar a tener a la hora de ver el resultado final, y con ello ganarás la tranquilidad de que el empeño que has puesto al hacer un libro realidad no se verá opacado por fallas externas.

Nunca hay que olvidar que un libro es producto del esfuerzo de muchas mentes, ojos y manos y que cada en cada eslabón de la cadena hay una persona preocupada de que todo salga bien.

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