
Una de las preguntas que un lector cero debe responder para elaborar su informe es: “¿Regalarías este libro?“. Al momento de evaluar cómo funcionaría un texto, el profesional debe imaginarlo como un regalo para otra persona. ¿Cómo negar que el libro como obsequio es uno de los grandes misterios que intenta resolver el rubro editorial?
Es indudable que en tiempos de Navidad un libro es uno de los regalos preferidos para los asiduos a la lectura y para los no tanto. En esta época las librerías se llenan de clientes ansiosos con preguntas y dudas como “¿qué me recomiendas para mi hijo de diez años?”, “a mi mujer le gusta la historia, pero odia las novelas, ¿tienes algo?” o “tengo un primo que es fanático del teatro pero no soporta cuando los dramaturgos se ponen poéticos”.
El siguiente es un lugar común, pero no por eso menos cierto: puede no existir una media naranja, pero sí existe —tiene que— un libro para cada persona. Descubrirlo es el desafío.

