La encuadernación como herramienta de comunicación

Como ya lo hemos dicho en otras oportunidades, cuando se tiene que diseñar un libro hay que considerar cada detalle. No se trata solo de estética. También hay que tomar decisiones importantes cuando toca el momento

En este ocasión nos dedicaremos a explicar un punto que a veces es pasado por alto y que sin embargo constituye uno de los pilares del diseño editorial y el difícil trabajo con las imprentas: nos referimos a la encuadernación.

El cometido de la encuadernación

La encuadernación, primero que todo, cumple una función que según la RAE es la de juntar, unir, coser varios pliegos o cuadernos y ponerles cubiertas. Esto con la idea de mantener el libro unido y compacto en la forma adecuada para la lectura.

Pero además de formar esta estructura que da unión al libro, la encuadernación debe cumplir con la misión de continuar con el mensaje que se transmite en el discurso o concepto, ya sea de la lectura, el autor, o la editorial. Sí, nada está ahí en un libro por casualidad.

¿A qué nos referimos con esto? Tal como un poemario es diferente a un diccionario, no es lo mismo un libro engrapado que un libro de tapa dura o uno con encuadernación rústica. Según sea su presentación, puede dar una impresión u otra, y mientras más tipos de encuadernaciones se conozcan más grande será el abanico de opciones para otorgarle a tu libro la apariencia adecuada.

Tipos más comunes de encuadernación

Revisaremos someramente algunos tipos de encuadernación. ¡Atención! Por supuesto no son todos los que existen.

Encuadernación grapada

Como su nombre lo dice, esta es en base a grapas o corchetes que unen los cuadernillos. Al no generar un lomo propiamente tal, no tiene la fuerza de un libro, por lo que termina perdiéndose en una estantería, por ejemplo.

Empero, esto puede ser utilizado a nuestro favor en una edición artesanal o autopublicación que busque este concepto. Por lo general se utiliza en publicaciones de pocas páginas, como en cuentos, revistas, cómics y novelas gráficas.

Encuadernación rústica o fresada (tapa blanda)

Esta se caracteriza por tener las páginas —ya sea cosidas o encoladas— unidas solamente al lomo de la cubierta. Es una de las más comunes hoy en día dado que por lo general es económica en comparación a las otras formas, y de igual manera entrega una prestancia y peso visual importante. Por lo mismo el uso general es para ediciones de bolsillo o económicas, frecuentemente de muchos ejemplares, donde lo importante es la lectura y no lo visual.

Encuadernación de tapa dura o cartoné

En este caso los cuadernillos —también cosidos o encolados— están forrados simplemente con una cubierta rígida de cartón pegada al lomo. La parte interior de las tapas es de papel y la parte interior del lomo es de tela, aunque también puede ser de papel.

Esta se podría considerar una encuadernación pare ediciones cuidadas, colecciones o libros que se compran no solo por el mensaje, sino que se quieren conservar como un objeto.

Hay un sinfín de encuadernaciones que no hemos mencionado y que son utilizadas para proyectos más específicos y de factura manual, por lo que se necesitaría de una asesoría de diseño más específica para cada proyecto. Así y todo, con estas tres maneras es suficiente para desenvolverse en el mundo editorial.

De todas maneras, si es que llegaste hasta este punto de la lectura te invitamos a explorar y mirar formas nuevas de encuadernar. ¡Te aseguramos que te sorprenderás!

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