Brevísimo panorama de la literatura infantil y juvenil (LIJ)

Niño leyendo Vuelo Ártico Valencia España Santiago Chile

Sin ser una experta en el tema, es imposible negar que la literatura infantil y juvenil (más conocida como LIJ) ha tomado un rol protagónico en el último tiempo no solo en Chile, sino que a nivel mundial. Muchos pensarán que en este mundo solo están implicados los pequeños lectores, sin alguien que comande de buena manera qué editar para ellos. Pero no es así.

La literatura infantil y juvenil, al igual que su par para adultos, se encuentra rodeada de editores, ilustradores y fundaciones de fomento lector, entre otras figuras, quienes se han esforzado por mantener vivo este mercado, al ser crucial en el periodo formativo.

Si bien muchas editoriales infantiles y juveniles se mantienen vigentes por las ayudas gubernamentales que reciben (los libros infantiles requieren de especificaciones técnicas más precisas para llamar la atención de sus lectores, lo que encarece bastante su precio) no se puede dejar de lado el esfuerzo que realizan día a día para trascender a su target etario y conquistarnos con sus bellas propuestas.

No podemos olvidarnos que todos fuimos alguna vez niños.

La lectura y la gestión de nuestro tiempo

Einstein leyendo tiempo lectura Vuelo Ártico Valencia España Santiago Chile

Aunque seguimos teniendo las mismas veinticuatro horas al día que hemos tenido desde siempre, nunca antes las habíamos consumido como ahora. La mayor parte del tiempo —sobre todo en la civilización occidental— estamos sumidos en un ritmo que al final del día nos hace preguntarnos: ¿en qué momento pasó todo?

El tiempo es relativo, decía Albert Einstein, cuando un chico se sienta con una chica a quien nunca le ha hablado durante un minuto, que a él le parece una hora. También cuando nos sentamos sobre una estufa y ese minuto nos parece una eternidad debido a la intensidad del calor.

Como en El precio del mañana (2011) y muchas otras historias de ciencia ficción, el tiempo es la moneda de cambio del futuro. Y como dicen Los Redondos en “Todo un palo”, el futuro ya llegó, así que tenemos que situar nuestras aficiones, entre ellas la lectura, en las mismas veinticuatro horas y haciendo caso al científico despeinado que cambió la historia de la Humanidad.

Como ya hemos hablado del espacio para la lectura, ahora queremos ver qué pasa con el tiempo que otorgamos a la misma y cómo este se va modificando según las distracciones y obstáculos que tenemos tanto fuera como dentro de nosotros.

El corrector, un Sherlock Holmes del proceso de edición

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Sherlock Holmes at Reichenbach Falls, by Frederick Dorr Steele, cover of Collier’s Weekly, September 26, 1903

Tal como vimos hace unas semanas, la labor del editor es imprescindible dentro de la edición de un libro. De esa misma forma, el corrector también tiene que estar presente dentro del proceso.

Algunos se preguntarán cuáles son las semejanzas que existen entre estos dos personajes vitales dentro de la constitución de un libro. Eso es lo que vinimos a contar esta semana.

Todas debemos escribir un libro

Johannes Vermeer escribir mujer
“Una dama que escribe una carta y su sirvienta” (1670-1671) – Johannes Vermeer

POR: M.T.

Mi madre siempre me decía: “Para estar completa en la vida tienes que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro”. Bueno, creo que las tres son cosas que nos permiten la inmortalidad a través de diferentes medios, ya sea de nuestro ADN, de nuestra huella en la naturaleza o del enriquecimiento cultural de nuestra sociedad. Pero yo apostaría al cien por cien a que todas debemos escribir un libro.

El efecto Zeigarnik y la literatura sin terminar

novela postúma inacabada Franz Kafka

El médico me dice que los sujetos de la experiencia Zeigarnik debían efectuar una serie de tareas sucesivas de naturaleza diversa; enigmas, problemas de aritmética, tareas manuales y que la mitad de estas tareas eran interrumpidas antes de que los sujetos tuvieran oportunidad de terminarlas y que eran precisamente las tareas interrumpidas las que los sujetos evocaban después con más fuerza, mientras que las demás se perdían a menudo sin dejar huella en la memoria. El médico dice que el efecto Zeigarnik se centra en las motivaciones de terminación. El médico dice que la evocación de las tareas interrumpidas es sin ninguna duda mejor que la de las tareas terminadas.
El médico dice que las tensiones residuales favorecen la retención.
El médico no lo sabe, pero ahora parece seguro que es por culpa del efecto Zeigarnik por lo que, a pesar de todo, aún recuerdo tu nombre.

Tokio ya no nos quiere. Ray Loriga.

¿Recordamos con más intensidad aquellos sucesos de nuestra vida que se vieron interrumpidos? ¿No es verdad que cuando tenemos algo que acabar la urgencia de aquella tarea es capaz de sobrepasarnos? ¿Pasará lo mismo con aquellos escritores que nunca vieron publicadas sus obras o que, peor aun, nunca pusieron el último punto final?

Así como a veces recordamos más los libros que no leímos completamente, ¿son significativas las obras que nunca se terminaron? Es difícil e incluso poco intuitivo plantearlo. Pero haremos el intento.

La reivindicación de la mujer a través de la literatura

mujeres libros literatura 8 de marzo

Siendo mujeres, el 8 de marzo es una fecha que no pasa desapercibida para ninguna de nosotras. Sobre todo si creemos en la reivindicación de la mujer a través de la literatura y menos actualmente, donde estamos cada vez más empoderadas. En este día se llevarán a cabo diversas celebraciones y/o conmemoraciones, que van desde paros nacionales en ciudades europeas o marchas multitudinarias que se desarrollarán por las arterias céntricas de distintas ciudades hasta congregaciones de grupos musicales en los municipios donde las dueñas de casa son las protagonistas.

Más allá del término y de lo que se haga, la verdad es que históricamente este día no debiese ser celebrado, sino que conmemorado, puesto que la ONU lo declaró día internacional institucionalizado debido a las luchas que ha tenido que enfrentar el género para darse cabida en la sociedad y generar igualdad de condiciones.

Las mujeres del libro también paramos porque somos conscientes de nuestra verdadera estatura, como dice Dickinson. Pese a esta contextualización, no quiero fijarme netamente del rol de la mujer en la sociedad porque hay varias reflexiones circulando en la red en torno a esta temática. Lo que quiero mostrarles es la forma en que la mujer ha sido reivindicada (o no) a través de la literatura.

Recomendaciones literarias para el 2018

lectura recomendación Vuelo Ártico

¿Qué recomendaciones tenemos para este 2018? Amigos y lectores: no es nuestra intención quedar ajenos a los deseos de prosperidad y felicidad para este año que ya ha empezado. Como uno de nuestros deseos es que este ciclo esté rodeado de inspiración y buenas lecturas que nutran y complementen sus vidas, les recomendamos algunos libros para que puedan disfrutar a lo largo de los meses venideros.

Como ya sabemos, en el Hemisferio Sur, donde vive gran parte del equipo de Vuelo Ártico, el comienzo de un nuevo año viene acompañado de días más largos, relajados y calurosos, donde aprovechar el tiempo para leer algún libro que quedó rezagado del año pasado o que fue regalado en Navidad se convierte en una consigna bastante frecuente.

Esto se acentúa aun con el reto lector que hoy por hoy da vueltas por las redes sociales, con distintas sugerencias para ampliar el espectro de lectura: tomar ese libro que compramos pero no leímos, leer aquel que le voló la cabeza a un amigo, revivir un clásico literario, acercarse un libro que escojas por su portada (ya hemos visto la importancia del diseño) o leer a un autor famoso de tu país.

Especial: ¿Qué libro regalar esta Navidad?

regalo libro librería Navidad

Una de las preguntas que un lector cero debe responder para elaborar su informe es: “¿Regalarías este libro?“. Al momento de evaluar cómo funcionaría un texto, el profesional debe imaginarlo como un regalo para otra persona. ¿Cómo negar que el libro como obsequio es uno de los grandes misterios que intenta resolver el rubro editorial?

Es indudable que en tiempos de Navidad un libro es uno de los regalos preferidos para los asiduos a la lectura y para los no tanto. En esta época las librerías se llenan de clientes ansiosos con preguntas y dudas como “¿qué me recomiendas para mi hijo de diez años?”, “a mi mujer le gusta la historia, pero odia las novelas, ¿tienes algo?” o “tengo un primo que es fanático del teatro pero no soporta cuando los dramaturgos se ponen poéticos”.

El siguiente es un lugar común, pero no por eso menos cierto: puede no existir una media naranja, pero sí existe —tiene que— un libro para cada persona. Descubrirlo es el desafío.

¿Sabes realmente qué es un escritor fantasma?

escritor fantasma profesional
Imagen: SlimVirgin

¿Fantasma escritor? No, no estamos hablando de la serie con la que muchos disfrutaron. ¿Escritor fantasma? Ese sí, otro de los superhéroes literarios sin capa.

Con estas dos palabras y en ese orden, muchos recordarán la película Ghost Writer (2010) de Roman Polanski, con Ewan McGregor como protagonista de una trama en donde debe reemplazar a un antiguo colega del ex Primer Ministro británico. Su tarea consiste en organizar el trabajo memorial que su colega deja inconcluso tras su repentina muerte. Es aquí donde McGregor, cuyo personaje solo es llamado como el escritor fantasma, juega un rol de investigador y creador para poder armar el puzzle y, claro está, finalizar el trabajo encomendado.

Tras esta sucinta síntesis de la trama del film cabe preguntarnos: ¿qué tan cerca está esta representación de lo que realmente hace un escritor fantasma? Al margen de las peripecias que vive el personaje, las labores que realiza este profesional tan particular en realidad son muy similares a la representación del actor británico.

Ficción y no ficción, un mundo de posibilidades

ficción y no ficción

¿Cuándo fue el primer momento en que pudimos hacer una distinción entre ficción y no ficción? Más allá de la diferenciación que se hace si hablamos de textos o libros, cuando niños imaginamos cosas e inventamos juegos en que teníamos superpoderes y lográbamos volar y correr a la velocidad de la luz. Eso era ficción, es decir, ocurrencias producidas a partir de la imaginación.

¿Qué eran, en cambio, esos papelógrafos gigantes con letras impresas y fotos armónicamente diagramadas que leían nuestros padres con tanto ahínco? Periódicos, es decir, depósitos de no ficción. Reportajes, crónicas y sobre todo noticias, idealmente (y decimos “idealmente” porque sabemos “cómo funcionan las cosas”) fundadas en la realidad que tenían y tienen la finalidad de informar objetivamente sobre un suceso en concreto.

¿La historia de vida que nos contaba la abuela, aquella en que conoció al abuelo y luego tuvo a nuestra madre? No ficción. ¿Y el texto en el que se basa la obra de teatro que nos obligaron a ir a ver en la escuela? Ficción.