
Sin ser una experta en el tema, es imposible negar que la literatura infantil y juvenil (más conocida como LIJ) ha tomado un rol protagónico en el último tiempo no solo en Chile, sino que a nivel mundial. Muchos pensarán que en este mundo solo están implicados los pequeños lectores, sin alguien que comande de buena manera qué editar para ellos. Pero no es así.
La literatura infantil y juvenil, al igual que su par para adultos, se encuentra rodeada de editores, ilustradores y fundaciones de fomento lector, entre otras figuras, quienes se han esforzado por mantener vivo este mercado, al ser crucial en el periodo formativo.
Si bien muchas editoriales infantiles y juveniles se mantienen vigentes por las ayudas gubernamentales que reciben (los libros infantiles requieren de especificaciones técnicas más precisas para llamar la atención de sus lectores, lo que encarece bastante su precio) no se puede dejar de lado el esfuerzo que realizan día a día para trascender a su target etario y conquistarnos con sus bellas propuestas.
No podemos olvidarnos que todos fuimos alguna vez niños.







