¿Debemos dar la bienvenida al lenguaje inclusivo?

Real Academia Española lenguaje inclusivo
El edificio de Madrid en donde se toman las decisiones del español

Por: Barbara Salcedo

Todavía recuerdo cuando en el colegio nos explicaron que los sustantivos en español tenían género: masculino y femenino; y número: singular y plural. Además, para referirnos a un grupo mixto utilizábamos el masculino gramatical y no había discusión, nadie se ofendía y todos hablábamos con seguridad, porque sabíamos cómo utilizar nuestra lengua, la misma que se encuentra entre los tres idiomas más hablados del mundo. Ahí es nada.

Pero estos días hemos vuelto a dudar y a veces no estamos seguros de si verdaderamente dominamos aquello que nos enseñaron hace años y que a algunos hoy nos da de comer. Como el evitar los errores o las faltas de ortografía, estas problemáticas tocan a todos (y todas), pero en el trabajo de corrección y edición hay que tener más que clara una postura.

La lengua es nuestra profesión y con ella trabajamos. Por si el “miembros y miembras” o el “jóvenes y jóvenas” nos supo a poco, ahora Irene Montero, portavoz de Podemos en el Congreso, nos ha sorprendido con otro desdoblamiento de los que en España ya nos estamos acostumbrando: “portavoces y portavozas”. Y entonces ha reaparecido la polémica o la política, quién sabe.

El arte de dar título a un libro

Arte título libro Clarissa Pinkola Estés

El mundo de los títulos es sorprendente y diverso: los hay largos, como esa novela de Gabriel García Márquez llamada La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1977), cuya adaptación al cine por suerte lo simplificó y lo dejó en Eréndira.

Y también los hay muy, muy largos, como el Libro del muy esforçado e inuencible Cauallero de la Fortuna propiamete llamado don claribalte q segu su verdadera interpretaciõ quiere dezir don Felix o bienauenturado nueuamete imprimido e venido aesta lengua castellana, el qual procede por nueuo e galan estilo de habla, de Fernández de Oviedo, militar español del siglo XV que dejó en herencia este título excesivo.

En el otro bando, algunos prefieren lo conciso, como el inglés Ian McEwan con títulos como Amsterdam (1998), Expiación (2001) o Sábado (2005), todos libros editados por Anagrama que hacen parecer a la recopilación de relatos del mismo autor, Primer amor, últimos ritos (1996), como un título realmente largo.

¿Sabes realmente qué es un escritor fantasma?

escritor fantasma profesional
Imagen: SlimVirgin

¿Fantasma escritor? No, no estamos hablando de la serie con la que muchos disfrutaron. ¿Escritor fantasma? Ese sí, otro de los superhéroes literarios sin capa.

Con estas dos palabras y en ese orden, muchos recordarán la película Ghost Writer (2010) de Roman Polanski, con Ewan McGregor como protagonista de una trama en donde debe reemplazar a un antiguo colega del ex Primer Ministro británico. Su tarea consiste en organizar el trabajo memorial que su colega deja inconcluso tras su repentina muerte. Es aquí donde McGregor, cuyo personaje solo es llamado como el escritor fantasma, juega un rol de investigador y creador para poder armar el puzzle y, claro está, finalizar el trabajo encomendado.

Tras esta sucinta síntesis de la trama del film cabe preguntarnos: ¿qué tan cerca está esta representación de lo que realmente hace un escritor fantasma? Al margen de las peripecias que vive el personaje, las labores que realiza este profesional tan particular en realidad son muy similares a la representación del actor británico.