
En que el lenguaje cambia y todas las lenguas evolucionan estamos todos de acuerdo. No por nada hay tantos extranjerismos en nuestra vida diaria. Y sobre todo hoy que, con ayuda de las nuevas tecnologías, Internet y la globalización el contacto entre todos los idiomas es mucho más alto. Como consecuencia, los préstamos lingüísticos crecen y los interiorizamos sin ser conscientes de ello.
Sin embargo, este fenómeno tiene mucha vida y un largo recorrido, además de otras razones de existencia, como la localización, esa donde se hablan las lenguas que adoptan ciertas voces y aquellas de donde se toman prestados nuevos términos. El español castellano, por ejemplo, puede tomar prestadas voces francesas, portuguesas, árabes y hasta de las otras lenguas nacionales con las que también convive: gallego, catalán y euskera.