Trabajar, leer y escribir: La productividad en medio de la cuarentena

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Llevamos un tiempo hablando sobre temas que rodean al momento actual: cómo escribir correctamente sobre el coronavirus, qué recursos gráficos tenemos para aprovechar en momentos como este, el porqué de la liberación de eBooks por parte de algunas editoriales. De sobra está decir que estamos confinados. Como un tercio del mundo, nos encontramos en un estado inédito para muchas generaciones que ha cambiado completamente nuestra rutina, o no…

Los que estamos acostumbrados a trabajar a distancia y funcionar de esta forma estamos más o menos descolocados, porque nuestra cabeza no sabe distinguir si estamos confinados por una razón u otra. ¿No les ha pasado que se acuestan más tarde y se levantan, igualmente, más tarde? ¿No están empezando a soñar que caminan en el exterior para otra cosa que no sea comprar comida? ¿Es necesario que las pantallas nos acompañen tanto en el encierro? Henry David Thoreau nos aconsejaría otra cosa.

La productividad se ha visto amenazada y, en otros casos, realzada. Hablemos un poco de esto.

El trabajo

El teletrabajo es, laboralmente hablando, la palabra del momento. Por supuesto, tanto en España como en Chile hay personas que pueden llevarlo a cabo y otras, por la naturaleza de labor, que no pueden. Como nuestro trabajo consiste en ordenar contenidos, editar, corregir, ilustrar, diseñar y organizar, entre otros verbos, no estamos afectados por la naturaleza del cambio y somos privilegiados, lo cual agradecemos; estábamos aquí antes de que todo pasara. Sin embargo, esperamos que todos puedan gozar del mismo privilegio.

De igual forma, la productividad de muchas personas acostumbradas a ir a un lugar específico de trabajo se ha visto mermada, ya que el cuerpo y la mente no reaccionan de la misma forma a la obligación de trabajar frente al estímulo omnipresente de casa. Uno de nuestros consejos fundamentales en este aspecto es: intenten iniciar el día como si fueran a salir, cámbiense de ropa (una cómoda, claro), impónganse horarios, respétenlos.

La lectura

Mucha gente ha afirmado que gracias al encierro está leyendo más. Bookstagramers, bookstubers, aficionados a la lectura de la era digital crean desafíos para leer ¡7 libros en una semana! ¿Qué es lo que queda de esa ingente cantidad de información?

Por un lado u otro, somos parte de aquellos que han podido leer más porque nuestro trabajo consiste en leer, básicamente, y corregir. Pero las condiciones dadas por la cuarentena para leer no afectan a todos por igual. Muchas veces, en un estado de incertidumbre como en el que estamos inmersos, la concentración no es la reina de la fiesta, con lo cual no hay que sufrir porque no cumplamos ese objetivo.

Cuando podamos salir afuera, salgamos leyendo y sigamos leyendo fuera. Que haya un lugar ideal para leer en el que todos pueden lograrlo es un mito. Algunas veces, nuestro cerebro funciona de formas mucho más impredecibles y podemos sentirnos con ganas de hacerlo sin que haya directrices.

La escritura

Son muchos los escritores y las escritoras que visitan nuestro blog. Para ellos va esto: si no has podido escribir durante este tiempo, no te agobies. Encontrarás otro momento en que puedas hacerlo más tranquilamente, porque seguramente las condiciones dentro de casa no están dadas para ellos. Al igual que la lectura, la escritura no tiene por qué producirse en momentos específicos, fijados por las condiciones externas. La concentración y, sobre todo, la inspiración son musas impredecibles que igual aparecen a las 3 de la mañana o mientras sofríes verduras. Los griegos siguen teniendo razón.

De esta forma, el escribir constituye uno de esos actos que podemos hacer en cuarentena, lo cual no significa que debamos hacerlo. Primero hay que ordenarse y, segundo, encontrar el momento. O más bien, nuestro momento.

Expectativas

Con todo, si no hemos hecho nada de esto en este período no pasa nada. No es necesario creer que estamos en unas condiciones donde podemos hacer de todo. De cierta forma, también hay que entender que si los medios de comunicación están dando este mensaje de que somos pulpos con miles de tentáculos para hacer todo lo que podamos, es porque fundamentalmente, incluso en la cuarentena, somos parte de una lógica en la cual hacemos muchas veces lo que se nos pide sin pararnos a pensar por qué.

En nuestra área de trabajo y de acción el aprovechar el tiempo ha sido un imperativo que en España lleva un mes en funcionamiento y en Chile un par de semanas. Si podemos trabajar, leer y escribir sin ningún problema, muy bien. Pero no todos pueden.

Así, cuando las condiciones no son del todo óptimas siempre queda relajarse en la concepción de que todo sucede a su debido tiempo.


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