5 mandamientos para una buena maquetación

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Cuando comienzas a trabajar en la diagramación y maquetación de libros, hay ciertas “reglas no escritas” que se deberían seguir, y solo te vas enterando de estas cuando recibes el libro de vuelta con comentarios para volver a diagramar y corregir elementos página a página. En esta fase de la preparación de un libro o proyecto la comunicación entre el diseñador y el editor es fundamental, con lo que este tiene que intentar manejarlas igualmente.

Así como nos gusta dar consejos para que los libros se vean más profesionales, estas normas del diseño editorial surgen a partir de la experiencia conjunta acumulada a lo largo de los años, que se ha traducido en saber qué soluciones resultan o, por el contrario, si se está perjudicando la lectura del contenido y prestando a malentendidos el mensaje.

Veamos.

Aquí van las que a mi juicio son las más importantes a considerar.

 1. Debe evitarse que más de tres renglones comiencen o terminen con la misma letra. Parece baladí, pero esto tiene efectos antiestéticos y además distrae al lector por el ruido visual que generan.

 2. Se deben evitar las líneas “viudas” y “huérfanas” (viuda es la última línea de un párrafo que inicia página y huérfana es la primera línea de un párrafo que termina una página).

 3. Al cortar una palabra debe cuidarse que al final o al principio de una línea no quede una parte de la palabra cuyo término tenga un significado que pueda ser ofensivo, obsceno o malsonante al lector, por ejemplo: dis-puta, ano-malías, cál-culos, etc. ¡Ojo con los cortes de palabras! 

 4. La última página de un capítulo no debe tener menos de cinco líneas. A ojos del lector, esto sería demasiado desequilibrado visualmente, aunque cuando se trata de versos pueden admitirse tres.

 5. Aplicar jerarquías tipográficas para distinguir encabezados, textos, cuadros, etc. Este es un consejo básico para todo tipo de composición. 

Aunque no lo creas, pasa…

Es muy común ver autopublicaciones que toman esta tabla de cinco mandamientos y la tiran a la basura, y duele. Por eso intentamos aleccionar sobre estas normas mínimas de adaptación de textos al espacio (diagramación o maquetación), un trabajo que tiene que ser sí o sí profesional. No queremos dar una mala impresión a primera vista, ¿no?

Siempre hay que recordar que el propósito fundamental de esta fase de la producción es la facilitación de la lectura, dándole una estructura visual a nuestra novela, volumen de relatos, ensayo, etc. por medio de herramientas gráficas.

Por lo tanto, resulta ser clave para la comunicación del contenido. Por muy fácil que parezca la idea de disponer un texto en un espacio, es recomendable contar con un profesional.


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