La lectura y la escritura en tiempos de emergencia

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Dado el contexto que Chile está atravesando tras el estallido social, creo que una de las herramientas culturales que puede ayudarnos a resistir tras tres meses de intensas reflexiones, emociones e intentos de construcción de un nuevo país, son la lectura y la escritura.

En este artículo les contaré de qué manera nos puede ayudar estar cerca de estas actividades.

Lectura en tiempos de crisis

Uno puede haber escuchado y vivenciado que en momentos de crisis es difícil concentrarse en otras cosas que no sean la contingencia. Incluso, a muchos de nosotros en Chile nos ha costado cumplir con nuestros deberes y obligaciones, pues tenemos la cabeza en cualquier parte, menos en la supuesta normalidad que intentan imponernos. Mientras tanto, aparecen cada día nuevas publicaciones de escritores chilenos, cuya temática está muy cerca de lo acontecido en octubre de 2019.

La incertidumbre, la ansiedad, la tristeza y la rabia son los sentimientos que más hemos sentido durante estos noventa y algo días de revuelta, y lidiar con ellos se ha convertido en una tarea titánica para muchos. Estas emociones se acrecientan con el acceso interminable a información que nos proporcionan las redes sociales, las cuales nos tienen sumergidos en un bombardeo constante de contingencia. Frente a este panorama, las palabras, sus orígenes y su uso en estos contextos se hacen relevantes. Palabras como «autocuidado» son protagonistas de la nueva etapa de este movimiento, la resistencia, la cual no solo se hace desde las calles, sino que dentro de la comunidad en la que estamos insertos; incluso, dentro de nuestros propios hogares. 

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Desde la psicología han surgido distintas recomendaciones respecto a cómo podemos aliviar la angustia que sentimos por estos días, y una de las que más fuertemente resuena es que volvamos a hacer las cosas que hacíamos antes del estallido y que nos causaban placer, para poder reponernos y seguir en la lucha. De modo que una de las cosas que recomiendan los expertos es retomar la lectura.

Muchos pueden pensar que este «volver a los libros» es tomar las nuevas publicaciones que han surgido tras el 18-O y seguir informándonos y entendiendo el fenómeno. Puede ser una opción, bastante válida por lo demás, pero mi recomendación va por otro lado: retomemos la ficción. La ficción, como sabemos, nos ayuda a crear nuevos universos y a soñar nuevas realidades, lo que claramente nos ayuda a despejar la mente, descansar mejor y, claro está, tener unas perspectivas más frescas respecto del fenómeno social que está viviendo nuestro país.

¿La escritura en tiempos de cambio es también una sanación?

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La respuesta es sí, y mucho. La verdad es que escribir siempre ha sido visto como un acto terapéutico y liberador, por lo que está altamente recomendado para poder resistir en tiempos de crisis. No es necesario que escribamos la mejor novela del tema o que seamos los mejores oradores para narrar las atrocidades que hemos visto, aunque recordemos que muchos autores, tras las dictaduras cívico-militares que afectaron a Latinoamérica, plasmaron los horrores vividos y observados en grandes obras que han servido de testimonio para evaluar lo acontecido.

En mi caso personal, escribir lo que está en mi cabeza una vez que despierto siempre ha sido de utilidad para calmar mi mente. No solo me ayuda a tener tranquilidad, sino que también me proporciona paz y contribuye a ordenar mis ideas. En tiempos de crisis, la escritura se ha convertido, a mi juicio, en una estrategia sumamente provechosa para poder sobreponerse ante todo lo vivido.

Como sabemos, Chile no es el único país que está pasando por cambios sociales estructurales. Hace un tiempo atrás, varios países sudamericanos han estado atravesando momentos difíciles, los que han calado profundamente en muchas personas. Por esta razón, creo que este artículo puede ser útil para que muchos de nosotros podamos sobrellevar las crisis que se nos van presentando.

Finalmente, queda claro que las crisis no son solamente sociales, sino que también remueven lo más hondo de nuestro interior.

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