Signos y símbolos III: exclamaciones, interrogaciones, manecillas y párrafos

signos símbolos Vuelo Ártico

En esta tercera entrega de signos y símbolos del español, trataremos tres nuevos casos de esta pequeña parte de la ortografía del español para conocerlos en profundidad y que todos mejoremos nuestros escritos.

Antes de adentrarnos en la especialización de ellos, debemos recordar que es habitual hablar de signos y de símbolos, indistintamente, como si fuesen iguales, lo mismo. Sin embargo, no es así y aunque ya explicamos con rotundidad en la primera entrega de este tema sus diferencias, a continuación lo resumiremos brevemente: los signos no adquieren significado propio, pero sí colaboran de una forma sutil en el sentido que el autor del texto pretende mostrar; y los símbolos, por otro lado, sí tienen un significado concreto y completan la información que se pretende difundir.

De esta forma obtenemos un grupo de signos ortográficos de puntuación (paréntesis, puntos suspensivos o signos de exclamación e interrogación, entre otros) y auxiliares (calderón, apóstrofo o manecilla), y otro grupo de símbolos no alfabetizables (arroba, et o párrafo).

¿Comenzamos? ¡Comenzamos!

Así, comenzamos hablando de los signos ortográficos de puntuación dobles por excelencia en español: los de exclamación (¡!) e interrogación (¿?).

Ambos se utilizan para representación de la entonación exclamativa o interrogativa en la escritura de un texto. Son signos dobles, como también lo es el paréntesis, porque existe un signo de apertura que se coloca justo delante y sin espacios de la primera palabra del enunciado a destacar, y otro signo de cierre al acabar la última palabra del enunciado, también sin espacios entre la última letra y el signo en sí.

Es curioso que el español sea de los pocos idiomas, si no el único, en el que existen estos signos de apertura. ¡Es un error grande! A la par que muy común suprimirlo con la única intención de copiar lo que en otros idiomas sí se hace.

Además de otros usos y normas ortográficas más específicas, llenas de detalles y excepciones que nos proporciona la RAE y que se pueden encontrar aquí, añadiremos como curiosidad que sí se pueden combinar ambos tipos y utilizarlos a la vez como en el siguiente ejemplo:

¿¡Pero qué me estás contando!?

Aquí lo tenéis: ☞

La manecilla es un signo de puntuación auxiliar que hoy en día podemos confundirlo con el emoji de WhatsApp, pero tiene años de historia. Tal vez los diseñadores de estos emojis —complemento de la actual comunicación entre personas e indispensables en el sentido de nuestras conversaciones 2.0— se inspiraron en ella… quién sabe.

En cualquier caso es un signo con forma de mano con el dedo índice extendido hacia la derecha (☞) o hacia la izquierda (☜) que hasta el siglo XVIII solía utilizarse y colocarse  en los manuscritos para dirigir la atención justo a ese lugar. Sin embargo, hoy en día apenas se usa, perdió toda su fuerza, se sustituyó en muchos casos por las flechas que todos conocemos y utilizamos, y por supuesto desconocemos cualquier dato acerca de ella.

Sin embargo, aún quedan resquicios de este signo maravilloso lleno de arte para todos los escribanos que lo utilizaban.

§: Último párrafo

Por último, hablaremos del símbolo del párrafo o sección (§), que al contrario del calderón (), al que introdujimos en la primera de nuestras entregas, se utilizaba al comienzo de ellos, a modo introductorio.

Hoy en día es muy raro verlo, pero no desesperemos, aún los podremos encontrar delante de series de números para indicar las divisiones internas dentro de los capítulos de las obras o aludir a ellas, por ejemplo. En este caso sí es necesario dejar un espacio en blanco entre él y la numeración siguiente, y se tiene que duplicar cuando nos referimos a más de un párrafo.

Además de estas rápidas indicaciones sobre estos tres nuevos signos y símbolos, no dudéis en consultar la norma ortográfica en caso de duda, cualquier diccionario monolingüe o incluso nuestros servicios para que todo lo que publiquemos esté libre de errores, fallos y culpas.

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