Signos y símbolos II: De puntos, apóstrofos & otras cosas

La última vez que hablamos de lengua y de ortografía tratamos el tema de los signos y símbolos en español. Descubrimos un mundo nuevo, aprendimos algunas de sus características y conocimos que, por un lado, tenemos los signos ortográficos, que se dividen en signos de puntuación y en signos ortográficos auxiliares, y por otro lado los símbolos no alfabetizables.

Además de clasificarlos y diferenciarlos por grupos, estudiamos tres casos concretos: el paréntesis, el calderón y la arroba, y fijamos cuándo y de qué manera hay que utilizarlos para que nuestros textos sean de categoría ortográfica.

Pues bien, esta vez seguimos con la misma dinámica y damos la bienvenida a tres nuevos signos y símbolos: los puntos suspensivos (), el apóstrofo () y el signo et (&).

Los puntos suspensivos como signo de puntuación

ortografía signos ortográficos tres puntos

Como ya sabemos, este signo ortográfico —también llamado tres puntos coloquialmente— está formado por tres puntos consecutivos (…), ni dos ni cuatro ni una cantidad ingente de puntitos unos tras otros; solo tres. Se escriben siempre unidos a la palabra que les precede y necesitan un espacio en blanco después de ellos.

Desconocemos, sin embargo, las funciones principales de este signo y tampoco dominamos cuándo sí y cuándo no debemos añadirlo, por eso aquí unos cuantos consejos.

Cuando queremos introducir una pausa inesperada podemos hacer uso de él. Y si esta pausa es breve, comenzaremos la siguiente palabra en minúscula. Pero si esta pausa es más larga, tendremos que iniciar con mayúscula.

También lo podemos utilizar para omitir parte de la oración, pero siempre y cuando estemos seguros de que el lector conoce esa parte eludida y va a sobreentender el mensaje total que pretende dar el emisor.

Por supuesto, los puntos suspensivos son esenciales en una lista infinita donde no se pueden enumerar todos los elementos que deseamos. En casos como este también podemos echar mano de etcétera o etc., que tienen el mismo significado en este uso en particular. Así y todo, tendemos a utilizar los dos casos a la vez, uno seguido de otro, pero es redundante e incorrecto. En estos casos estamos utilizando dos elementos con el mismo significado para expresar lo mismo y estamos errando y dificultando al lector una lectura que debería ser sencilla y rápida.

Por último, cuando queremos introducir una cita textual en nuestro escrito, debemos hacerlo con puntos suspensivos enmarcados entre corchetes […] o paréntesis (…), ya que los puntos suspensivos indicarán la eliminación de ciertas palabras o fragmentos del texto que se reproduce en ese momento.

Aquí un truco útil para los que escribís con Windows y en ordenador con teclado numérico: tenéis los puntos suspensivos pulsando ALT + 0133 en el teclado numérico.

El apóstrofo: También en español

Aunque este signo auxiliar () apenas se usa en nuestro idioma, tiene un par de peculiaridades que lo hacen imprescindible y no menos interesante. Según la Real Academia Española (RAE), apóstrofo viene del latín tardío apostrŏphus y este del griego apóstrophos, y se trata del signo que en español se usa para unir dos palabras que han sufrido elisión de sonidos, generalmente vocales, como ocurre en ven p’acá, por ejemplo.

Es muy común confundirlo con apóstrofe, tal vez por su influencia del inglés, pero no es lo mismo puesto que esto último es la figura literaria por la que se llama la atención de algo o alguien.

Y a la hora de insertarlo en los textos, no hay que confundirlos con las comillas simples (‘’), puesto que tipográficamente son diferentes y cada una tiene su función propia.

Signo et (&)

Recordamos brevemente que los símbolos no alfabetizables no son letras y tampoco números, y no hay que utilizarlos como tal porque ya tienen un significado propio y concreto. Esta vez vamos a hablar del signo et.

Este se forma de la unión de las letras E y t. Más arriba, se puede observar la evolución que este ligado ha ido sufriendo hasta quedar en el símbolo que hoy en día todos utilizamos (&).

Sin embargo, su uso en español no es tan exitoso como en inglés, por ejemplo, tal vez porque su grafía es más larga e incómoda que y, conjunción copulativa cuya función principal es la misma que la de este símbolo en muchos idiomas. A pesar de ello, su uso también es muy extenso, sobre todo en la creación de títulos o logotipos.

Por otro lado, es interesante saber que en inglés se llama ampersand y que viene de la expresión and per se and, es decir, “y por sí mismo, y”.

Así es que, sumados a la lista que comenzamos hace unas semanas, no hay excusa para el mal uso de estos signos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *