#28A: Estrategias comunicacionales en la política española

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Aristóteles es el autor de libros fundamentales de la historia occidental, pero los más conocidos son aquellos que han fundado las bases de algunas disciplinas y que pueden aplicarse al mismo tiempo para todas.

La Poética se enseña en carreras de literatura y teatro. La Metafísica es directriz para los filósofos. La Ética aporta en la discusión sobre el comportamiento humano y a los que han elegido analiza la importancia de la religión como campo de estudio. La Política es fundamental en las ciencias del área y debería ser obra de lectura obligatoria para quienes la ejercen. Porque la política es el arte de muchas cosas, pero sobre todo es el arte de persuadir. A veces a como dé lugar.

En tiempo de elecciones las estrategias comunicacionales que se usan para dirigirse al gran público quedan en evidencia. A los dos debates (tanto el realizado en la televisión pública como en la privada) los candidatos no fueron solos; toda una planificación moldea sus discursos y cada uno de los comunicados que emiten, ya sea en soporte oral o escrito, son importantes inversiones de los partidos para conseguir votos.

A tres días de las elecciones generales del #28A en España, echamos un vistazo a estas estrategias.

Los debates: Una mina de oro

Los políticos y sus partidos ven los debates como una de las oportunidades imprescindibles para convencer al gran público respecto a sus intereses. Básicamente, para conseguir su voto sin necesidad de que los electores lean el programa completo de cada candidato, algo que muy pocos hacen realmente.

El valor que tiene la palabra es fundamental en estos casos, pero también la interacción que se da a través de ellas. En el debate del lunes 22 de abril, Pablo Casado, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez Albert Rivera llegaron a defender sus puntos frente a la audiencia de la televisión pública sabiendo que millones de personas los estaban mirando en vivo. Un día después lo hicieron en La Sexta, sinónimo de televisión privada a este respecto.

Una de las actitudes que llamaba la atención de los candidatos era la inmensa cantidad de información dura que intentaban exponer, ya sea con gráficos o fotos, cuando la realidad era, como demostraron artículos de El País y ElDiario.es, que primaron en muchos momentos las promesas, pero por sobre todo las mentiras basadas en interpretaciones y paráfrasis libres sobre cosas que se han dicho en meses anteriores. En este sentido, el lenguaje toma un papel crucial cuando se quiere persuadir y disuadir, fines para los cuales hoy parecieran haber toda clase de argucias más allá de toda ética.

Sin embargo, el lenguaje no verbal también es importante. Casado, por ejemplo, mostró una sonrisa de principio a fin. Impostada y fruto del entrenamiento, más bien. A Sánchez se lo vio nervioso, fallando, reaccionando a los ataques constantes de Rivera. A Iglesias se le notaba estoico en una actitud difícil de creer dado su usual ímpetu, como sabiendo la importancia de mostrarse respetuoso.

Estos debates son una mina de oro para analizar las estrategias comunicacionales en la televisión y en la política porque suceden en vivo y, por lo tanto, no ocultan la fragilidad de los que toman la palabra para conseguir sus propios fines. Dicho más sencillamente: entre más débil el temple del emisor, más evidentes son sus intenciones.

La palabra escrita como arma secreta

Sin embargo, también la faceta escrita de la lengua, aquella meditada y más perdurable, juega un papel fundamental. Gracias al uso de esta, han llegado sendas cartas a los hogares de España durante esta semana, preparando el paso para lo que sucederá el domingo. La propaganda electoral que entra directamente al buzón podría considerarse una de las más invasivas, pero para nosotros es una oportunidad de examen.

De cierta forma, podría considerarse este acto de comunicación como el último recurso utilizado por los partidos para obtener el voto de los indecisos, que hace dos días y con los debates ya terminados rozaban el 40%.

Sabiendo que la estrategia del correo postal es la misma utilizada por todos, resulta curioso notar cómo varía el contenido y la forma, al menos en la versión de estos mensajes que llegó a las casas de Valencia, con un emisor que lo único que desea es estimular la voluntad del receptor.

Analizamos, a continuación, el uso del diseño y las palabras en estos cuasi-actos de habla repletos de intención comunicativa.

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Unidas Podemos

La carta de Unidas Podemos muestra a un Pablo Iglesias dibujado con trazos sencillos, escribiendo la carta en cuestión, en un juego metaliterario, diríamos. Nueve grandes párrafos con una conclusión que incluye una firma de puño y letra, lo cual demuestra cuál es el tipo de votante de esta facción y a quiénes quiere llegar. En su contenido, por otro lado, hay alusiones a la épica del cambio a través del voto y una apelación directa al lector.

No hay nada de ampuloso en esta carta y es precisamente esta austeridad lo que se busca mostrar. Nunca hay que olvidar, como decimos siempre en algunos de nuestros artículos sobre diseño, que la constitución de un acto comunicativo nunca es capricho ni casualidad.

Partido Popular

Resulta curioso que desde el otro costado, el del PP, la forma sea tan similar. Casi la misma cantidad de párrafos, firma de puño y letra, algunas negritas para resaltar y el rostro de Casado. Hay una sola diferencia: la carta está a color y no en blanco y negro como en el caso anterior.

Pero la mayor de las singularidades radica en el contenido: se alude a la familia, se enumeran promesas y valores, se hace sentir responsable al lector del futuro del país. La carta es mucho más referencial y menos personal que la de Unidos Podemos, con la función conativa, como diría Jabokson, primando por sobre las demás si la comparamos con los otros escritos.

Ciudadanos

Lo de Ciudadanos es un caso aparte. Con el naranjo como color predominante, además del rostro de Albert Rivera y la bandera de España (con 4 apariciones de esta palabra) ocupando un lugar especial, no es una misiva en el sentido riguroso de la palabra, sino más bien una propaganda electoral en su acepción más llana. Con sus palabras trasunta una especie de fobia al contexto de la independencia catalana y vasca, conectando la mayoría de las promesas con esa defensa de España y con un ataque a los demás partidos, al más puro estilo de Rivera en el debate.

Esta es la carta de la que se pueden sacar más conclusiones. ¿Qué necesita el lector? Convencerse de ir a votar para cambiar el rumbo del país. ¿Qué ofrece su diseño? Un futuro esplendoroso.

Partido Socialista Obrero Español

El PSOE prescinde de un elemento que sus pares no: la fotografía del candidato. Pedro Sánchez no aparece en ninguna parte; ni situado en una esquina, ni en blanco negro ni a color. Naturalmente —ya que es el color que simboliza al partido— prima el rojo por sobre los otros colores. También hay negritas y también hay mucho texto, pero el presidente del país europeo no aparece por ninguna parte.

A nivel de contenido aquí hay promesas de cambio y una enumeración, a ratos insidiosa y tediosa, de los aspectos de España que cambiarán si es que el receptor de esta carta (personalizado y no “querido amigo/a”, por cierto, un buen detalle, se diría) decide darles su voto.

Sencilla en su estructura, parece repetir los mismos patrones que las demás y no va más allá en su ambición comunicativa.

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