La polémica detrás de la lectura en diagonal: Leer más rápido en la era de la inmediatez


leer diagonal

Por: Salma Chaibi Menkali

Hace ya más de un siglo, José Martí, escritor y periodista cubano, se paró ante la monumental ciudad de Nueva York y no pudo evitar pensar lo siguiente:

“De gorja son y rapidez los tiempos” (Amor de ciudad grande).

El cubano, con esta cita, hacía referencia a un cambio en el ritmo vital; ahora, todo es jolgorio y velocidad. Martí se encontraba en el histórico paso del siglo XIX al XX, período que ha pasado a la posteridad con el marbete de “Fin de siglo” y que coincide con la consolidación de una serie de procesos políticos, económicos, sociales y culturales que van a alterar de manera radical la experiencia subjetiva de hombres y mujeres de la sociedad finisecular.

La población urbana se adentraba entonces en el ámbito mecánico, en la mutabilidad de la ciudad moderna y en una vida colectiva, caracterizada por la desmesura, la rapidez y diversidad. Actualmente, aquella época que retrataba Charles Chaplin en Modern Times o Fritz Lang en Metrópolis no ha hecho más que intensificar su proceso. Uno no tiene que alejar mucho la vista para ver sus efectos en nuestra cotidianeidad y hasta acciones tan introspectivas, como puede ser la lectura, se han visto afectadas por ello.

En nuestra anterior entrada, comentábamos que desde booktube y booktok han surgido dinámicas que buscan acelerar los procesos de consumo literario. Recientemente, en X, anteriormente Twitter, se ha desatado un debate sobre una nueva forma de lectura extraída de Tik Tok: la lectura en diagonal.

Todo surgió cuando un usuario de X publicó un post en el que señalaba que había escuchado a una chica explicarles a sus amigos que ella lee siempre en diagonal, es decir, de forma transversal, porque “está de moda y ayuda a leer más rápido”.

Ante este tipo de lectura que fomenta el tiempo, la velocidad y la apariencia de consumo frente a una comprensión del contenido, no han sido escasas las contestaciones:

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Baby, wake up, la postmodernidad va a acabar con nosotros

Este tipo de técnicas, fundamentadas en mecanismos consumistas, conducen a los individuos a un  consumo incesante; tras la adquisición, se busca rápidamente el siguiente objetivo en una insatisfacción perpetua.

Se releva lo pausado por lo inmediato, lo original por la copia en serie, lo válido ayer pierde su estatus hoy. En palabras de Oliverio Girondo, se busca que “los excesos de cada día sean distintos a los excesos de ayer y de mañana”. El cuerpo humano, acostumbrado a esta vorágine, encuentra extremadamente difícil aguantar la carencia de incentivos y sigue consumiendo. La pescadilla que se muerde la cola.

Es en esta reflexión que uno puede acordarse de Rubén Darío. Su poesía resulta en cierto modo hermética y su desenredo requiere una lectura pausada, una lucha contra la inmediatez de la modernidad. En lugar de exponer las problemáticas con un lenguaje realista —entiéndase este adjetivo como el lenguaje que se mantiene dentro de lo cotidiano—, se recurre a todo el imaginario y recursos religiosos, políticos, culturales que posee el escritor para que cada noticia produzca un extrañamiento y, al mismo tiempo, desligarse de esas producciones en serie cuyo valor literario es despreciado.

En palabras de Darío en el prólogo de Cantos de vida y esperanza,

“Cultivo, entre otras flores, una rosa rosada, concreción de alba, capullo de provenir, entre el bullicio de la literatura”

¿Qué dirían aquellos artistas vanguardistas que cambiaron la forma en la que entendíamos las obras de arte si vieran el panorama actual? En nuestra era, al contrario que en aquel famoso verso de Antonio Machado, todo pasa y nada queda. Un día estamos hablando sobre un libro o una película sin cesar alrededor del mundo y al día siguiente ya nadie los menciona ni tiene constancia de ellos.

Todo es tan drástico que la memoria sufre y tiende a olvidar y a olvidar y a olvidar hasta que ya no hay nada significante. Nada parece ser trascendental.

Lo que nos queda

No muy lejanas a esta lectura en diagonal, se han desarrollados otras técnicas de lectura como las siguientes: en zigzag, moviendo los ojos de un lado de la línea a otro; en salteado, leyendo frases y/o párrafos para captar el sentido general; o en contraste, modificando el formato de texto para resaltar palabras clave, etc.

Son muchos los métodos que han ido surgiendo para “avanzar” los procesos de lectura.

Sin embargo, frente al panorama desolador, somos muchos aún los que abrimos las páginas de un libro y desgranamos palabra a palabra en búsqueda de diversión, consuelo o paz. Porque al final del día, solo nos queda la palabra.


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