La evolución de la correspondencia y algunos vicios de la mensajería instantánea

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Los dos grandes escritores de la generación beat, Jack Kerouac y Allen Ginsberg, se enviaron cartas durante toda su vida

Por: Barbara Salcedo y Luis San Martín

Año 2019, pleno siglo XXI, y hay algo que sigue siendo imprescindible para el ser humano: la necesidad de comunicarse.

Esta capacidad es la que nos diferencia del resto de seres humanos y, es más, manejamos más de una forma para conseguir intercambiar información con cualquiera de nuestros iguales. Entre ellas está el habla, pero el dominio de la escritura es igual de vital y a través de ella conseguimos mantener conversaciones con mucha distancia, por ejemplo.

Hoy en día hacemos uso a diario del sistema postal ordinario y electrónico, sobre todo de este último, pero ¿estructuramos bien los textos, sabemos escribir una carta, un correo electrónico y un mensaje instantáneo correctamente y sin errar en ortografía?

Además de algunas curiosidades sobre la evolución del sistema postal, en Vuelo Ártico también os traemos un par de consejitos para corregir ciertos vicios adquiridos a la hora de redactar esos textos con los que hoy nos comunicamos casi al instante con el otro lado del planeta.

¿Hasta dónde ha evolucionado el sistema postal?

El primer sistema postal del que el ser humano tiene conocimiento es el romano, organizado por César Augusto y donde por supuesto las cartas se transportaban a pie o a caballo. Este sistema fue evolucionando con el paso del tiempo gracias a mejores infraestructuras. A España llegó Correos hace más de 300 años, y en la actualidad es la organización encargada del servicio postal y de mensajería del país.

Sin embargo, hoy no es el servicio que más utilizamos para hacer llegar nuestro mensaje donde sea necesario. Tan solo hace 48 años, en 1971, este proceso comenzó a cambiar. Ray Tomlinson envió el primer correo electrónico de la historia. También utilizó por primera vez el símbolo @ con un objetivo diferente al que hasta entonces había obtenido.

 

inventor correo electrónico e-mail @
Tomlinson envió el primer e-mail antes de la era del Internet como lo conocemos

Es cierto que este e-mail  se lo envió a sí mismo entre máquinas en la misma habitación, pero se envió y se recibió sin problema y ahí comenzó una nueva era. Durante los siguientes 40 años llegó a ser el servicio más utilizado de Internet. A pesar del furor ocasionado, en 2014, con la aparición de la mensajería de texto instantánea para móviles, como WhatsApp, por ejemplo, el correo electrónico dejó de ser el servicio más utilizado y demandado por el público, pasando a una segunda posición.

Cómo decir hola y cómo decir hasta luego

En cualquier caso, todos estos servicios han favorecido y facilitado el crecimiento del proceso de globalización en el que estamos inmersos. Y sin duda se trata de un hecho con tantas ventajas como inconvenientes.

Sí, en cuestión de décimas de segundo y tan solo con ayuda de un terminal con acceso a Internet podemos comunicarnos con todos los puntos del mundo. En cambio, el mayor de los peros nos trae un gran problema: la rapidez con la que se afincan en nuestra lengua errores ortográficos y vicios prescindibles que provienen de otras lenguas.

Tendremos en cuenta ahora solo dos, cómo saludamos y cómo nos despedimos en cartas, e-mails y mensajes, y cómo tendríamos que hacerlo. Y es que algo tan simple que hacemos a diario se está convirtiendo en una gran dificultad y en una señal negativa de identidad para todos aquellos que cometen errores.

El saludo

Vayamos al grano: leemos constantemente saludos como «Buenos días Luis,», «Hola Barbara,» o «Qué tal Juan?», pero  todos son incorrectos. «Buenos días, Luis:», «Hola, Barbara:» o «¿Qué tal, Juan?» son las alternativas correctas que hemos llegado a mirar con confusión cuando alguna vez nos lo han recordado.

Efectivamente, esa coma (,) es esencial, es la coma del vocativo, la más olvidada del español y la que siempre debe aparecer antes de nombrar a la persona a la que el saludo va dirigido. El vocativo es, según la Ortografía de la lengua española,“la palabra o grupo de palabras que se refieren al interlocutor y se emplean para llamarlo o dirigirse a él de forma explícita». Así es que todos los saludos que escribamos por carta, correo electrónico o mensajería instantánea tienen que llevar coma antes de él.

De la misma forma, ese saludo tiene que acabar siempre con dos puntos (:), sobre todo en cartas y correos, nada de comas, puntos y comas (;) o espacios en blanco. Es muy común encontrarnos con cualquiera de las opciones anteriores, pero son calcos y costumbres adquiridas y copiadas incorrectamente de otros idiomas como el inglés.

La despedida

Así, las despedidas también tienen su estructura y sus peculiaridades. Después de las típicas fórmulas y estructuras, no siempre debe ir una coma, por muy acostumbrados que estemos a verla. Es verdad que si esa fórmula de despedida es breve y no tiene verbo, sí es correcto añadirla, como en «Saludos cordiales,» o «Atentamente,». Sin embargo, si queremos añadir algún verbo que aluda al remitente en primera persona o al destinatario en segunda persona, solo el punto (.) es válido y correcto, como en «Recibe un cordial saludo.».

Así pues, no hay excusa ahora para seguir comunicándonos con quien queramos incorrectamente.

¿Xq no acortar las palabras si tenemos ayuda? Autocorrector al rescate

Desde los tiempos de MSN Messenger que empezamos, de pronto, a acortar las palabras. Por lo visto no teníamos mucho tiempo y queríamos ahorrarnos el máximo posible sacrificando el uso correcto de nuestro idioma. Para los que las palabras significan nuestra pasión y trabajo, las abreviaturas o auténticos jeroglíficos que nacieron en consecuencia, prescindiendo de vocales o palabras largas (“Dime xq stas enfada2 cnmigo”), fueron un dolor de cabeza.

Pero las cosas siempre cambian sin que lo esperemos. Es curioso, pero el autocorrector ortográfico incorporado en los móviles nos está salvando el pellejo si de buen uso de la lengua se trata. Esto porque cuando antes escribíamos “Sip”, “Nop” o “xq” para reemplazarlo por “por qué”, o cuando directamente olvidábamos las tildes, no había nada ni nadie que nos corrigiera estos “errores”. Ahora existe esta herramienta que mágicamente nos hace escribir mejor.

Pero esto no significa que efectivamente sepamos escribir mejor. La tecnología —sin quererlo siquiera— está enseñando a los más jóvenes el uso correcto de la lengua, cuando lo ideal es que este fuera un rol que debiera tomar la educación y la costumbre del buen uso.

WhatsApp mensajería instantánea ola en vez de hola
Traducción: ¡Hola! ¿Qué tal? Quedamos esta tarde en casa de Lau. Besos. Te quiero mucho. Estoy feliz.

Cuando Kerouac y Ginsberg se escribían cartas para intercambiar experiencias, cuando Ray Tomlinson dio vida al primer correo electrónico, o incluso hoy mismo, cuando debemos utilizar WhatsApp con nuestro equipo de trabajo para organizarnos y ponernos de acuerdo, la comunicación sigue siendo lo primordial. Y si no es adecuada y no está bien estructurada formalmente… no estamos en buen camino.

La irrupción de los emoticones o emojis :O

En un mundo donde prima la imagen y las fotos que subimos a Instagram, la red social más importante a día de hoy, la comunicación se vuelve escasa y a veces superficial. Y ya sabemos lo que pasa cuando el mensaje no llega correctamente desde el emisor al receptor: suceden los malentendidos. Al menos, para eso están los emojis, un sucedáneo de nuestros sentimientos y emociones que sirven para lograr que el mensaje llegue correctamente, como si fuera una comunicación cara a cara.

Si estamos contentos, lo demostramos. Si estamos tristes, también. Si estamos de acuerdo, pulgar arriba. Si queremos pasarlo bien, salir y expresarlo, la mujer que baila ataviada con un vestido largo y rojo es uno de los mejores emojis para demostrarlo por WhatsApp. Al parecer, tenemos herramientas suficientes para que nos entiendan.

Aun así, ¿cuántas discusiones familiares y de pareja deben haber generado este “complemento” de la comunicación? ¿Por qué necesitamos recurrir a rostros artificiales y dibujos compuestos de pixeles para llegar al otro? ¿No son acaso suficientes las palabras, siendo suficientes durante  parte importante de la historia de la Humanidad? ¿Significa la irrupción de los emojis una necesidad sociolingüística que nace en nuestra era moderna? ¿O es, como muchas cosas, una necesidad creada?

Intentaremos contestar a estas preguntas en un próximo capítulo, aquí, en el blog de Vuelo Ártico 😛

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