De trovadores a traperos: Música y literatura

música

Por: Salma Chaibi Menkali

Muchos han olvidado que antes de la palabra escrita se encontraba la palabra hablada. Muchos han olvidado que la palabra era transmitida de padres a hijos durante las largas jornadas de campo o las húmedas recolecciones de pesca. Muchos han olvidado que la palabra era susurrada por las madres a sus hijas, avisándoles de los peligros que las aguardaban si no callaban, si no acataban, si no desviaban la mirada.

Muchos han olvidado que la palabra era narrada alrededor del fuego en las noches de invierno, contando las gestas de valientes caballeros y dulces damiselas en apuros, de leyendas sobre un joven que consiguió por primera vez en siglos sacar una espada encallada en piedra, de criaturas fantásticas que acechan a los marineros en sus travesías, de un rey que apareció desnudo por llevar un traje solo visible a los ojos de los más inteligentes.

Otros muchos han olvidado que la palabra era cantada. Así, bajo el amparo de la blanca nieve, los niños con las mejillas sonrojadas por el frío entonaban de puerta en puerta aquellos versos de “Noche de paz, noche de amor, todo duerme en derredor, entre los astros que esparcen su luz, viene anunciando al niño Jesús”.